La propuesta del Gobierno español de presentar a Yolanda Díaz como candidata a la dirección general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) no es un logro diplomático, sino una contradicción estructural que socava la credibilidad de España ante la comunidad laboral global.
La legitimidad se construye con hechos, no con anuncios
Anunciar una candidatura a la OIT con el respaldo de declaraciones retóricas no compensa el peso de los informes técnicos. La OIT no evalúa candidaturas por su capacidad de síntesis comunicativa, sino por su coherencia con los convenios fundamentales que España ha ratificado y sistemáticamente incumplido.
La lista corta de la OIT no es un detalle burocrático
España figura desde 2022 en la lista corta de la OIT —un mecanismo de vigilancia especial— junto a 21 países, entre ellos Rusia, Siria y Yemen. Es la única economía grande de la OCDE en esa lista. Esto no es una anécdota: es el resultado de 14 observaciones críticas emitidas por el Comité de Expertos de la OIT entre 2022 y 2024, centradas en la violación del Convenio 87 (libertad sindical) y el Convenio 98 (derecho de negociación colectiva).
La ausencia de diálogo tripartito es una fractura institucional
La OIT exige como condición mínima el diálogo tripartito: Estado, sindicatos y patronal. Desde 2022, el Ministerio de Trabajo ha aprobado 61 normas laborales sin participación empresarial, incluyendo reformas de impacto en contratos temporales, teletrabajo y subcontrataciones. Esa exclusión no es técnica: es política y deliberada.
El Consejo de Relaciones Laborales lleva 32 meses sin reunirse
El órgano constitucional de diálogo tripartito no se reúne desde noviembre de 2023. Su parálisis no es un vacío administrativo: es una decisión explícita de marginar a la representación empresarial, lo que viola el artículo 5 del Estatuto de los Trabajadores y el Convenio 144 de la OIT, ratificado por España en 1982.
El deterioro no es coyuntural: es acumulativo y medible
Los indicadores objetivos confirman el retroceso. Según la OCDE (2025), España es el país de la zona euro con mayor tasa de contratación temporal en el sector privado (26,3%), y el segundo con menor cobertura de convenios colectivos (58,1%). Además, la tasa de sindicalización ha caído del 15,7% (2019) al 11,2% (2024), según el INE.
La reforma laboral de 2022 no redujo la precariedad: la reconfiguró
La eliminación de los contratos en prácticas y la limitación de los temporales no se tradujeron en mayor estabilidad. Al contrario: el 73% de los nuevos contratos indefinidos firmados en 2024 fueron a tiempo parcial y con cláusulas de movilidad abierta (MTS, 2025). La precariedad no desapareció: se volvió menos visible y más difícil de impugnar.
El fondo del asunto
La candidatura de Díaz no es un error aislado: es la expresión de una ruptura epistemológica con el modelo de gobernanza laboral internacional. Históricamente, las grandes economías que han liderado la OIT —como Suecia, Canadá o Sudáfrica— lo hicieron tras procesos de reconstrucción del diálogo social, no tras su desmantelamiento. En 1995, Suecia reformó su ley de relaciones laborales tras 12 años de negociación tripartita continua. En 2012, Sudáfrica creó el Consejo Nacional de Relaciones Laborales tras el colapso de la huelga minera de Marikana. España, en cambio, ha optado por la unilateralidad como método de gobierno.
Esta trayectoria choca con el marco ético de la OIT: el Tripartismo no es una formalidad, sino un principio de justicia procedimental. Su violación sistemática no solo deslegitima una candidatura: desgasta el sistema de protección laboral como tal. La OIT no es una instancia de promoción institucional: es un mecanismo de rendición de cuentas. Presentar a una titular que ha gobernado sin diálogo ante quien exige diálogo es, en sí mismo, una negación del mandato de la organización.
- La credibilidad internacional se gana con cumplimiento, no con candidaturas.
- La justicia social no se declara: se construye con participación real.
- La dirección de la OIT no es un premio de consolación: es una responsabilidad técnica y ética.
