El 12 de marzo de 2026, se conmemoran cuatro décadas desde que España celebró un referéndum crucial sobre su permanencia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta consulta, que movilizó a más de 17 millones de votantes, marcó un hito en la historia política del país y dejó una huella indeleble en su posición geopolítica. En un contexto internacional que ha cambiado drásticamente desde entonces, el debate sobre la OTAN y el papel de España en ella ha resurgido con fuerza, especialmente ante la creciente presión de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump.
La votación de 1986 fue el resultado de un intenso debate que había comenzado durante la Transición democrática. La entrada de España en la OTAN en 1982, bajo el gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo, había generado una fuerte oposición, especialmente entre sectores de la izquierda y movimientos sociales que clamaban por un país neutral y libre de bases militares extranjeras. El lema «OTAN, de entrada, no» se convirtió en un símbolo de resistencia, reflejando el temor de muchos españoles sobre el papel que el país podría desempeñar en el contexto de la Guerra Fría.
La consulta se realizó en un momento en que el mundo estaba dividido en dos bloques: el occidental liderado por Estados Unidos y el oriental bajo la influencia de la Unión Soviética. La pregunta del referéndum incluía condiciones específicas que buscaban apaciguar las preocupaciones de los votantes, como la prohibición de armas nucleares en territorio español y la no incorporación a la estructura militar integrada de la OTAN. A pesar de las predicciones de un rechazo mayoritario, el 56,85% de los votantes optó por el «sí», lo que permitió a España continuar en la alianza militar.
**La evolución de la relación de España con la OTAN**
Desde aquel referéndum, la relación de España con la OTAN ha evolucionado significativamente. En 1999, bajo el gobierno de José María Aznar, España se integró plenamente en la estructura militar de la OTAN, lo que marcó un cambio en su papel dentro de la alianza. Este paso fue visto como un fortalecimiento de su compromiso con las operaciones y estructuras de mando de la organización, pero también generó críticas y preocupaciones sobre la soberanía nacional y el alineamiento con las políticas de Estados Unidos.
En la actualidad, el contexto geopolítico es radicalmente diferente. La desaparición de la Unión Soviética y el surgimiento de nuevas potencias han reconfigurado el equilibrio de poder global. La reciente escalada de tensiones en Oriente Medio, especialmente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha reavivado el debate sobre el papel de la OTAN y la necesidad de que los países europeos redefinan su estrategia militar y política.
El gobierno de Pedro Sánchez ha defendido su posición dentro de la OTAN, pero también ha mostrado una postura diferenciada al evitar que las bases militares de Rota y Morón sean utilizadas para operaciones contra Irán. Esta decisión ha generado un debate interno en España, donde partidos como el Partido Popular abogan por un alineamiento total con los aliados, mientras que otros, como Sumar, han planteado la necesidad de revisar la relación con la OTAN e incluso han exigido la salida de España de la alianza.
**La presión de Estados Unidos y el futuro de la OTAN**
La administración de Donald Trump ha intensificado la presión sobre los países europeos para que aumenten su gasto militar, estableciendo un objetivo del 5% del PIB. Esta exigencia ha sido rechazada por el gobierno español, que se ha visto obligado a navegar entre la lealtad a sus aliados y la necesidad de mantener una política exterior independiente. Trump ha calificado a España como un socio «muy hostil a la OTAN», lo que ha añadido una capa de complejidad a las relaciones bilaterales.
El debate sobre la OTAN en España no solo se limita a la política exterior, sino que también refleja divisiones internas en la política española. Mientras algunos sectores abogan por una mayor integración y alineación con Estados Unidos, otros cuestionan la eficacia de la OTAN en un mundo donde nuevas potencias, como China, están emergiendo como actores clave en el escenario global. La necesidad de una autonomía estratégica en Europa se ha vuelto un tema candente, especialmente en un contexto donde las decisiones de la administración estadounidense pueden tener repercusiones significativas en la seguridad y estabilidad del continente.
La historia de la OTAN en España es, por tanto, un espejo de las tensiones y desafíos que enfrenta el país en el ámbito internacional. A medida que se cumplen 40 años del referéndum que selló su destino en la alianza, es evidente que el debate sobre su papel en la OTAN está lejos de cerrarse. Las decisiones que tome España en los próximos años no solo afectarán su posición en el mundo, sino que también definirán el futuro de su política exterior y su relación con sus aliados tradicionales.
