La cocina es un arte que trasciende generaciones, y en el caso de los Freixa, esta afirmación cobra vida en cada plato que preparan. En un encuentro especial en el restaurante MAE, Josep Maria y Ramon Freixa, padre e hijo, se reúnen para rendir homenaje a la tradición familiar a través de uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía catalana: los canelones. Aunque tradicionalmente se asocian con la festividad de Sant Esteve, ambos chefs coinciden en que son perfectos para cualquier celebración, incluyendo el Día del Padre, donde la crema catalana también tiene su lugar en la mesa.
La historia de los Freixa en el mundo de la gastronomía es rica y llena de logros. Josep Maria, quien obtuvo su primera estrella Michelin en 1988, recuerda el momento en que recibió la noticia de su reconocimiento. «No había una gala como ahora; simplemente un amigo me trajo la guía y me quedé sorprendido», relata. Por su parte, Ramon, con dos estrellas en su Atelier, comparte que la presión de tener estrellas es más bien un compromiso con la calidad y la excelencia.
### La Filosofía de la Cocina Familiar
La relación entre padre e hijo no solo se basa en la cocina, sino también en una filosofía de trabajo que ha sido transmitida de generación en generación. Ramon valora profundamente la ética de trabajo que su padre le inculcó: «Trabajar, trabajar y tener muy claro lo que quieres y luchar por ello». Esta mentalidad ha sido fundamental en su desarrollo como chef y en la creación de su propio estilo culinario.
Desde joven, Ramon mostró interés por la música, pero pronto se dio cuenta de que su verdadera pasión era la cocina. «Me di cuenta de que no tenía talento para cantar, así que decidí seguir el camino de la gastronomía», confiesa. Por otro lado, Josep Maria, aunque inicialmente deseaba ser lampista como su padre, se vio empujado hacia la cocina, donde encontró su verdadera vocación. La historia de su familia está marcada por la cocina, con su abuela como una gran influencia en su formación.
La dinámica entre ellos ha sido siempre intensa. Ambos chefs recuerdan momentos de tensión en la cocina, donde las diferencias de opinión sobre cómo preparar ciertos platos llevaron a discusiones. Sin embargo, estas diferencias también han sido una fuente de aprendizaje y crecimiento. «Había guerras en la cocina», admite Josep Maria, mientras que Ramon añade que estas disputas son comunes entre padres e hijos, especialmente en un entorno tan creativo como la gastronomía.
### La Receta de los Canelones: Tradición y Creatividad
Los canelones de tres asados son un símbolo de la tradición familiar. Esta receta, que combina pollo, ternera y cerdo, ha sido perfeccionada a lo largo de los años. Ramon destaca que el secreto radica en la pasta fresca utilizada y en la salsa de foie, trufa y boletus que acompaña al plato. «La carne bien asada es esencial», añade Josep Maria, enfatizando la importancia de la calidad de los ingredientes.
A pesar de la relevancia de los canelones en su repertorio, hay otro plato que une aún más a los Freixa: la escudella de Navidad. Este plato, que cocinan juntos cada año, se convierte en un campo de batalla culinario donde ambos intentan imponer sus propias ideas sobre la receta. «A veces acabamos haciendo dos escudelles», bromea Ramon, reconociendo que la competencia entre ellos es parte de la diversión.
La relación entre padre e hijo no solo se limita a la cocina. Desde la jubilación de Josep Maria, él ha encontrado nuevas formas de mantenerse activo, nadando diariamente y continuando su pasión por la cocina en casa. Ramon, por su parte, ha abierto su propio restaurante, Ramón Freixa Tradición, que ya ha sido reconocido con un Sol Repsol. La colaboración entre ellos sigue siendo fuerte, con Ramon consultando a su padre sobre recetas y técnicas, y Josep Maria ofreciendo su sabiduría y experiencia.
La conexión emocional que comparten es palpable. Ramon expresa su cariño hacia su padre, diciendo: «Siempre digo que tengo al mejor asesor en cocina tradicional y académica». Esta relación no solo se basa en la cocina, sino también en el amor y el respeto mutuo que han cultivado a lo largo de los años. La historia de los Freixa es un testimonio de cómo la gastronomía puede unir a las familias, creando lazos que perduran a través del tiempo y las generaciones.
La cocina de los Freixa es un reflejo de su historia familiar, donde cada plato cuenta una historia y cada ingrediente tiene un significado. La pasión por la cocina, la dedicación al trabajo y el amor por la familia son los pilares que sostienen su legado. En un mundo donde la gastronomía está en constante evolución, la familia Freixa se mantiene fiel a sus raíces, celebrando la tradición mientras innovan y crean nuevas experiencias culinarias que seguirán deleitando a los comensales por muchos años más.