Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en España. A pesar de los avances en tratamientos y técnicas de diagnóstico, su incidencia crece por el envejecimiento poblacional. Galicia, con una de las poblaciones más longevas del país, enfrenta desafíos específicos: hipertensión arraigada en hábitos alimentarios tradicionales y una mayor exposición natural a eventos cardiovasculares por edad.
¿Por qué las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte?
La edad es el factor de riesgo más determinante. En Galicia, donde la esperanza de vida supera los 83 años, la probabilidad de desarrollar una enfermedad del sistema circulatorio aumenta exponencialmente. Aunque la población vive más y mejor, la longevidad eleva la exposición acumulada a factores como el colesterol, la tensión arterial, el tabaquismo y la diabetes.
¿Qué factores de riesgo son modificables en la práctica clínica?
Los scores de riesgo cardiovascular integran variables clínicas y conductuales. Entre los modificables destacan:
Hábitos alimentarios
El consumo tradicional de productos en salazón, aún reducido, dejó una huella en la prevalencia de hipertensión. La sal favorece la retención de líquidos y el estrés vascular.
Estilo de vida
El sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol siguen siendo barreras clave para la prevención primaria. La actividad física regular reduce hasta un 35 % el riesgo de infarto agudo de miocardio.
Control clínico
El seguimiento riguroso de la tensión arterial, los niveles de colesterol LDL y la glucemia permite intervenir antes de que aparezca daño orgánico irreversible.
¿Cómo influye la genética frente a los hábitos en la salud cardiovascular?
La genética explica entre el 30 % y el 40 % del riesgo individual. Pero los hábitos de vida determinan hasta el 60 %. Un paciente con antecedentes familiares puede retrasar su primer evento cardiovascular más de 15 años con prevención activa. En cambio, el tabaquismo multiplica por 3 el riesgo, incluso en ausencia de otros factores.
¿Qué implica el envejecimiento poblacional para el sistema sanitario español?
El aumento de la esperanza de vida no es solo un logro demográfico: es un desafío operativo. El Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, como muchos centros públicos, registra un incremento del 22 % en ingresos por insuficiencia cardíaca en los últimos cinco años. Esto exige reforzar la atención primaria, digitalizar los scores de riesgo cardiovascular, y priorizar la formación en prevención temprana.
Datos Clave
- Las enfermedades cardiovasculares causan el 28,4 % de todas las muertes en España (INE, 2025).
- Galicia tiene una tasa de envejecimiento del 32,7 %, la segunda más alta de la UE.
- El 68 % de los pacientes con hipertensión no tienen su presión arterial controlada según la Sociedad Española de Cardiología.
- Cada año, 120.000 españoles sufren un infarto agudo de miocardio; el 30 % no sobrevive al primer mes.
- La prevención primaria reduce hasta un 80 % la aparición de enfermedades del sistema circulatorio en adultos sanos.
El marco legal actual, como la Ley General de Salud Pública y el Plan Nacional de Salud Cardiovascular 2023–2030, exige integrar la prevención en todos los niveles asistenciales. Económicamente, cada euro invertido en prevención evita 4,3 euros en costes hospitalarios, según el Ministerio de Sanidad. La práctica clínica ya no se centra solo en tratar, sino en anticipar: con diagnóstico temprano, educación sanitaria estructurada y acceso equitativo a controles, España puede transformar su ventaja demográfica en una ventaja en salud.
