La situación del sarampión en España ha cambiado drásticamente en los últimos años. Tras haber mantenido un estatus de país libre de sarampión desde 2016, el Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola (CRV) ha notificado al Ministerio de Sanidad que se ha reestablecido la transmisión endémica de esta enfermedad en el país. Este cambio de estatus no solo afecta a España, sino que también se ha observado en otros cinco países, incluyendo Armenia y Austria, que han pasado de una situación de eliminación a una de transmisión activa. En total, el sarampión presenta una circulación persistente en 13 países de la región europea, lo que plantea serias preocupaciones sobre la salud pública.
La notificación del CRV ha sido un llamado de atención para las autoridades sanitarias, que ahora deben trabajar en la actualización del Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola. Este plan tiene como objetivo recuperar el estatus de país libre de sarampión, lo que implica un esfuerzo coordinado para aumentar la cobertura de vacunación y mejorar el sistema de vigilancia epidemiológica.
### Evolución de los Casos de Sarampión
En 2024, España registró un total de 467 casos sospechosos de sarampión, de los cuales 227 fueron confirmados. De estos, un 23,3% fueron casos importados, mientras que un 44,9% estaban relacionados con importaciones. Los países de origen de estos casos importados incluyen Marruecos, Rumanía y el Reino Unido. Además, se reportaron 30 brotes en 12 comunidades autónomas, la mayoría de ellos de pequeño tamaño y duración limitada. Sin embargo, uno de los brotes, vinculado a una población infantil con baja cobertura vacunal, causó 52 casos y se mantuvo activo durante tres meses.
La distribución por edad de los casos confirmados muestra que las tasas de incidencia más elevadas se dieron en los menores de un año y en niños de 1 a 4 años. Esta tendencia es preocupante, ya que indica que los grupos más vulnerables son los que están siendo más afectados por la enfermedad. En 2025, hasta el 28 de diciembre, se habían confirmado 397 casos de sarampión, lo que sugiere que la situación no solo se ha mantenido, sino que ha empeorado en comparación con el año anterior.
### Estrategias de Prevención y Vacunación
Ante el resurgimiento del sarampión, el Ministerio de Sanidad ha subrayado la importancia de la vacunación como la medida más eficaz para prevenir la enfermedad. La inmunización con la vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, la rubeola y la parotiditis, es fundamental para alcanzar la inmunidad colectiva. En 2024, las coberturas nacionales alcanzaron el 97,3% para la primera dosis y el 93,8% para la segunda. Sin embargo, de los 227 casos confirmados, 160 no estaban vacunados y 7 solo contaban con una dosis, lo que indica que aún hay un camino por recorrer para lograr una cobertura adecuada.
Para lograr una inmunidad colectiva efectiva, es necesario alcanzar coberturas superiores al 95% con ambas dosis de la vacuna. El último estudio de seroprevalencia realizado en España en 2018 mostró niveles altos de anticuerpos frente al sarampión, lo que sugiere que la población nacida antes de 1978 está protegida por exposición natural al virus. Sin embargo, la disminución de la cobertura vacunal en los grupos más jóvenes es un factor crítico que debe ser abordado.
El Ministerio de Sanidad también ha señalado que la situación en otros países europeos está contribuyendo al aumento de casos de sarampión en España. Desde 2022, se ha registrado un incremento progresivo en el número de casos a nivel global y europeo. En 2024, se notificaron más de 35,000 casos en la Unión Europea, un aumento significativo en comparación con los menos de 4,000 casos del año anterior. Esta tendencia es alarmante y pone de manifiesto la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva para controlar la propagación del virus.
En resumen, el resurgimiento del sarampión en España es un desafío que requiere atención inmediata. Las autoridades sanitarias deben implementar estrategias efectivas para aumentar la cobertura de vacunación y mejorar la vigilancia epidemiológica. La colaboración entre diferentes niveles de la administración sanitaria y la concienciación de la población sobre la importancia de la vacunación son esenciales para recuperar el estatus de país libre de sarampión y proteger la salud pública.
