El ecosistema de startups en España está experimentando un crecimiento sin precedentes, impulsado en gran medida por la participación activa de grandes corporaciones en el ámbito del venture capital. En 2025, se ha observado un notable aumento en la inversión en startups, alcanzando un total de 2.606 millones de euros en los primeros tres trimestres del año, lo que representa un incremento del 15% en comparación con el año anterior. Este fenómeno no solo refleja la creciente confianza de las empresas en el potencial de innovación de las startups, sino que también destaca la importancia de los corporate venture capital (CVC) en este proceso.
La Fundación Innovación Bankinter ha publicado un informe que revela que dos de cada tres empresas en España cuentan con una estructura de CVC consolidada. Además, ocho de cada diez empresas han realizado inversiones en startups en algún momento. Este cambio en la mentalidad empresarial ha llevado a un aumento en la creación de fondos de capital riesgo por parte de grandes corporaciones, que buscan no solo diversificar sus inversiones, sino también fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico en el país.
Una de las empresas que ha dado un paso significativo en este sentido es Indra, que ha lanzado su fondo de capital riesgo, Indraventures I, FCR. Este fondo, que recibió la autorización de la CNMV en noviembre de 2025, tiene como objetivo alcanzar un tamaño de entre 100 y 200 millones de euros. Se centrará en invertir en empresas tecnológicas con alto potencial de crecimiento en sectores como la ciberseguridad, la defensa y las tecnologías emergentes. La creación de este fondo es un claro indicativo de la intención de Indra de fortalecer el ecosistema de startups y pymes en España, así como de contribuir a la soberanía tecnológica de Europa.
Indra no es la única empresa que ha apostado por el venture capital. Santander, a través de su fondo Mouro Capital, ha estado invirtiendo en startups desde hace tiempo. Con 400 millones de dólares en activos bajo gestión, Mouro Capital se enfoca en apoyar a empresas en fases tempranas y de crecimiento en Europa, América del Norte y América Latina. Recientemente, el fondo lideró una ronda de inversión de 7,5 millones de dólares en Alinia, una startup hispano-estadounidense que ha desarrollado una plataforma de cumplimiento normativo para empresas que utilizan herramientas de inteligencia artificial. Esta colaboración no solo proporciona capital a la startup, sino que también permite a Santander beneficiarse de la innovación que estas empresas pueden ofrecer.
Fluidra, otra compañía del IBEX-35, también ha lanzado su propio fondo de venture capital, Fluidra Venture Capital, con un capital de 20 millones de euros. Este fondo se centra en invertir en startups tecnológicas que desarrollen soluciones para mejorar la eficiencia, conectividad y sostenibilidad en el sector de piscinas y wellness. Desde su lanzamiento en marzo de 2024, Fluidra ha realizado varias inversiones en startups como Coral Smart Pool y Ecotropy, lo que demuestra su compromiso con la innovación y la mejora de sus procesos operativos.
El crecimiento del venture capital en España no solo beneficia a las grandes empresas, sino que también tiene un impacto positivo en el ecosistema emprendedor. Las startups que reciben inversiones de CVC suelen tener acceso a recursos y conocimientos que les permiten escalar más rápidamente. Además, estas inversiones pueden ayudar a las startups a establecer conexiones valiosas en la industria, lo que puede ser crucial para su éxito a largo plazo. La colaboración entre grandes corporaciones y startups también fomenta un ambiente de innovación que puede resultar en el desarrollo de nuevas tecnologías y soluciones que beneficien a la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, a pesar de este auge en las inversiones, también existen desafíos que deben abordarse. La competencia por el capital es feroz, y no todas las startups logran captar la atención de los inversores. Además, las empresas deben ser cuidadosas al seleccionar las startups en las que deciden invertir, ya que no todas las inversiones resultan exitosas. La due diligence y la evaluación de riesgos son fundamentales para garantizar que las inversiones sean rentables y alineadas con los objetivos estratégicos de la empresa.
En resumen, el venture capital en España está en una trayectoria ascendente, impulsado por la participación activa de grandes corporaciones que buscan innovar y diversificar sus inversiones. Con un ecosistema de startups en crecimiento y un aumento en la inversión, el futuro del venture capital en el país parece prometedor. Las empresas que logren establecer relaciones sólidas con startups y fomentar la innovación estarán mejor posicionadas para enfrentar los desafíos del mercado y aprovechar las oportunidades que surgen en un entorno empresarial en constante evolución.
