El párkinson afecta a más de 160.000 personas en España. Sin embargo, mujeres con esta enfermedad acceden menos y más tarde a terapias avanzadas, pese a presentar síntomas igual de graves: temblores, pérdida del olfato, estreñimiento o trastornos del sueño. Esta brecha no es clínica, sino estructural: tres de cada cuatro pacientes sometidos a estimulación cerebral profunda son hombres. El estudio del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento (GETM) de la Sociedad Española de Neurología (SEN) revela desigualdades profundas en diagnóstico, derivación y acceso a tratamientos de vanguardia.
¿Por qué las mujeres con párkinson reciben menos terapias avanzadas?
Las diferencias no responden a menor eficacia en mujeres. Las terapias avanzadas —como la estimulación cerebral profunda, la infusión subcutánea continua de apomorfina, o la infusión intestinal de levodopa–carbidopa— muestran resultados similares por sexo. Sin embargo, las mujeres son menos derivadas a unidades especializadas. Factores como la menor visibilidad de los síntomas no motores (ansiedad, depresión, fatiga) o la atribución errónea de síntomas a causas psicológicas retrasan su evaluación.
Barreras en la práctica clínica diaria
- Los criterios de selección para terapias avanzadas suelen priorizar síntomas motores clásicos, más prevalentes en hombres.
- Las mujeres presentan con mayor frecuencia síntomas no motores, que no se valoran igual en protocolos de derivación.
- La carga de cuidados familiares reduce su disponibilidad para visitas prolongadas, pruebas diagnósticas o ajustes terapéuticos complejos.
¿Qué terapias avanzadas existen y cómo se distribuyen por género?
Las terapias avanzadas están indicadas cuando el tratamiento convencional ya no controla los síntomas. Incluyen cinco modalidades aprobadas en España: estimulación cerebral profunda, infusión subcutánea continua de apomorfina, infusión subcutánea continua de foslevodopa/foscarbidopa, infusión continua de gel intestinal de levodopa–carbidopa, y infusión continua de gel intestinal de levodopa–entacapona–carbidopa.
El estudio analizó a 600 pacientes en más de 40 centros. Solo el 25 % de los tratados con estimulación cerebral profunda eran mujeres. En infusión intestinal, la proporción fue del 31 %. Estas cifras contrastan con la prevalencia real: el párkinson afecta a mujeres en una proporción cercana al 52 % de los casos.
Impacto económico de la desigualdad terapéutica
El retraso en el acceso a terapias avanzadas eleva los costes indirectos. Las mujeres presentan mayor discapacidad funcional no tratada, lo que incrementa las visitas a urgencias, hospitalizaciones evitables y pérdida de autonomía. Según estimaciones preliminares del estudio, el retraso medio de 14 meses en la indicación de terapia avanzada en mujeres supone un sobrecoste anual estimado de 3.200 € por paciente en atención primaria y especializada.
¿Qué marco legal o normativo regula el acceso equitativo?
El Real Decreto 109/2022 sobre derechos y garantías de la atención sanitaria establece el principio de no discriminación por sexo. Además, la Estrategia Nacional de Enfermedades Neurodegenerativas 2023–2030 incluye explícitamente la necesidad de incorporar el enfoque de género en protocolos clínicos. Sin embargo, no existen indicadores obligatorios de seguimiento por sexo en los registros de terapias avanzadas del Sistema Nacional de Salud.
Datos Clave
- Tres de cada cuatro pacientes con estimulación cerebral profunda son hombres.
- Las mujeres acceden a terapias avanzadas 14 meses después que los hombres, en promedio.
- El 52 % de los casos de párkinson en España corresponde a mujeres.
- Solo el 25 % de los pacientes tratados con estimulación cerebral profunda son mujeres.
- El estudio incluyó a 600 pacientes en más de 40 centros hospitalarios españoles.
¿Qué cambios prácticos se necesitan ya?
Es urgente revisar los protocolos de derivación para incluir síntomas no motores como criterios válidos. Los equipos multidisciplinares deben integrar formación en sesgo de género. Además, los registros clínicos del SNS deben desagregar datos por sexo de forma obligatoria. La Fundación Degen y la SEN ya han propuesto un plan piloto en cinco comunidades autónomas para medir el impacto de protocolos adaptados de derivación temprana en mujeres.
La desigualdad no es un efecto secundario. Es una falla sistemática que agrava la discapacidad y aumenta los costes. Corregirla no es solo ético: es clínica y económicamente imprescindible.
