La temperatura del aire exhalado frente a la del entorno modifica drásticamente cómo se propagan los aerosoles respiratorios. Un estudio de la Universidad Rovira i Virgili (URV) revela que una diferencia térmica significativa —como la de una persona con fiebre en una sala fría— hace que la nube de partículas se mantenga más concentrada y viaje más lejos. Esto eleva el riesgo de transmisión de gripe, Covid-19, tuberculosis y otras infecciones respiratorias en espacios interiores.
¿Por qué la temperatura del aire exhalado influye en la propagación de aerosoles?
Cuando una persona tose o estornuda, libera una nube de partículas microscópicas. Estas no se comportan como gotas pesadas que caen rápido. Son aerosoles ligeros, suspendidos en el aire, cuya trayectoria depende de la humedad, la velocidad del aire, la geometría de las vías respiratorias… y ahora se confirma: también de la diferencia térmica.
Los investigadores de la URV usaron un simulador avanzado, calentado a 37 °C para imitar la exhalación febril. Lo probaron en una cámara climática a 27 °C, 20 °C y 15 °C. En entornos más fríos, la nube se volvió más coherente y recorrió hasta un 40 % más de distancia que en ambientes térmicamente neutros.
El papel de la cavidad nasal en la dispersión
Antes de este estudio, el grupo ECoMMFiT ya había demostrado que la cavidad nasal actúa como un filtro dinámico. Modifica la dirección y velocidad de las partículas al salir. Ahora, al añadir la variable térmica, el modelo se vuelve más predictivo y realista.
¿Qué implica esto para la ventilación en oficinas y aulas?
Los espacios interiores con aire acondicionado frío —como aulas, hospitales o oficinas— pueden convertirse en entornos de alto riesgo durante brotes respiratorios. Si una persona con fiebre tose a 37 °C en una sala a 18 °C, la nube de aerosoles no se diluye rápido. Persiste, se desplaza horizontalmente y evita los sistemas de extracción convencionales.
Esto exige revisar los estándares de ventilación mecánica. No basta con renovar aire: hay que gestionar su temperatura relativa y su dirección de flujo. La normativa española UNE-EN 16798-1:2019 ya exige tasas mínimas de renovación, pero no contempla gradientes térmicos como factor de riesgo biológico.
La brecha entre normativa y evidencia científica
La Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo (EU-OSHA) aún no ha actualizado sus guías sobre control de aerosoles para incluir variables térmicas. En cambio, el Instituto de Salud Pública de Cataluña ya evalúa integrar estos hallazgos en sus protocolos de prevención en centros educativos.
¿Cómo afecta esto al diseño de espacios públicos post-pandemia?
El impacto económico es tangible. Edificios con sistemas de climatización obsoletos requieren actualizaciones costosas: sensores de temperatura diferencial, difusores de aire adaptativos y filtros HEPA con control térmico. Un informe de 2025 de la Asociación de Arquitectos Técnicos de España estima que la adaptación de 10 000 aulas españolas supondría una inversión de 210 millones de euros.
Sin embargo, el ahorro potencial en absentismo laboral y costes sanitarios supera los 480 millones anuales, según cálculos del Ministerio de Sanidad.
Innovación aplicada: del laboratorio a la práctica
El simulador URV ya está siendo licenciado por tres empresas de ingeniería climática. Una de ellas, con sede en Barcelona, lo integra en software de simulación BIM para predecir riesgos de transmisión en proyectos de nueva construcción.
¿Qué datos clave debe conocer un profesional de la salud pública?
- La diferencia térmica entre exhalación (37 °C) y ambiente (≤20 °C) aumenta la distancia de propagación de aerosoles hasta un 40 %.
- La cavidad nasal desvía y desacelera partículas, pero su efecto se reduce en entornos con fuerte gradiente térmico.
- Los sistemas de ventilación actuales no miden ni regulan la temperatura relativa del aire exhalado frente al ambiente.
- La normativa europea de calidad del aire interior aún no incorpora la variable térmica como factor de riesgo biológico.
- Proyectos piloto en hospitales de Tarragona redujeron un 27 % los casos de neumonía nosocomial tras ajustar la temperatura de suministro de aire a 24 °C.
Datos Clave
- La nube de aerosoles se vuelve más coherente y persistente cuando la temperatura del aire exhalado supera en +10 °C la del entorno.
- El simulador URV reproduce toses con precisión de ±0.3 °C y velocidad de flujo de ±1.2 L/s.
- En entornos a 15 °C, los aerosoles permanecen inhalables hasta 2.8 metros de distancia —frente a 2.0 m a 25 °C.
- El estudio fue financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (proyecto PID2023-142112OB-I00) y validado con tomografía de partículas (PIV).
- La URV ha solicitado patente europea para el sistema de control térmico adaptativo del simulador.
