La cifra de negocios empresarial en España cayó un 0,5% interanual en febrero de 2026, tras una reducción del 2,4% en enero. Este doble retroceso marca la primera contracción sostenida en dos meses desde finales de 2025. El deterioro se concentra en sectores críticos: suministro de energía eléctrica y agua (-8,4%) e industria (-2,7%). Mientras tanto, los servicios (+2,9%) y el comercio (+0,8%) resisten gracias al turismo y al consumo interno. Sin embargo, marzo ya incorpora el primer impacto directo de la guerra de Irán, con efectos en logística, precios de materias primas y confianza empresarial.
¿Por qué cayó la cifra de negocios en febrero 2026?
La caída se explica por factores estructurales y coyunturales. El sector energético sufrió una contracción severa por la volatilidad en los mercados de hidrocarburos y la interrupción parcial de importaciones desde el Golfo. La industria, altamente dependiente de insumos importados, registró menor producción por costes logísticos y escasez de componentes.
Factores estacionales y regulatorios
El INE ajustó los datos por efectos estacionales y de calendario. Incluso con ese ajuste, la facturación corregida cayó 0,5%. El Índice de Cifra de Negocios Empresarial (ICNE) revela que la caída no es uniforme: los servicios crecen por la demanda turística internacional, pero no compensan la debilidad industrial.
¿Cómo afecta la guerra de Irán a la economía española?
La escalada militar en el estrecho de Ormuz ha alterado rutas marítimas clave. El 32% de las exportaciones españolas pasa por el Mediterráneo oriental o el Canal de Suez. El bloqueo naval anunciado por EE.UU. y respaldado por Trump eleva los fletes y retrasa entregas. Esto impacta directamente en el coste de adquisición de materias primas, especialmente en acero, aluminio y productos químicos.
Impacto en precios y márgenes
El precio medio del MWh subió un 18,7% en abril frente a marzo. Esto presiona los márgenes de empresas manufactureras y del sector agroalimentario. Además, el riesgo país español subió 14 puntos básicos en abril, reflejando menor apetito por activos locales ante incertidumbre geopolítica.
¿Qué dice el marco legal y regulatorio actual?
El Gobierno español activó el Plan de Respuesta a Crisis Energéticas (Real Decreto-Ley 5/2025), que permite intervenciones excepcionales en mercados eléctricos y gasistas. También se amplió el régimen de ayudas directas a PYMEs afectadas por interrupciones logísticas, con fondos del Fondo de Recuperación NextGenerationEU. Sin embargo, la normativa no contempla compensaciones por retrasos en cadenas de suministro derivados de conflictos armados externos.
Nuevas obligaciones para empresas
Desde abril, las empresas exportadoras deben declarar riesgos geopolíticos en sus informes de sostenibilidad, según la actualización del Real Decreto 111/2026 sobre información no financiera. Esto obliga a evaluar exposición a zonas de conflicto y a actualizar planes de continuidad operativa.
¿Qué sectores resisten y cuáles colapsan?
Los servicios turísticos y el comercio minorista mantienen dinamismo gracias al flujo de turistas extranjeros y al consumo interno reforzado por el nuevo régimen de prestación por desempleo (dos años máximos, incluso con cotización continuada). En contraste, la industria manufacturera y el sector energético enfrentan una doble presión: costes de insumos y menor demanda externa.
Datos Clave
- La cifra de negocios cayó 0,5% interanual en febrero 2026.
- El suministro de energía eléctrica y agua retrocedió 8,4% interanual.
- Los servicios crecieron 2,9%, impulsados por el turismo internacional.
- El precio del MWh subió 18,7% en abril tras el bloqueo naval en el Golfo.
- El riesgo país español aumentó 14 puntos básicos en abril.
- El Plan de Respuesta a Crisis Energéticas permite intervenciones excepcionales en mercados eléctricos.
El escenario económico español se ha vuelto más frágil. La caída de la cifra de negocios no es solo un dato estadístico: es un indicador temprano de estrés sistémico. La guerra de Irán no es un conflicto lejano. Afecta precios, logística y confianza. Las empresas deben revisar sus planes de contingencia, actualizar sus análisis de riesgo geopolítico y priorizar la diversificación de proveedores. El marco regulatorio avanza, pero no a la velocidad de los hechos. La resiliencia ya no es una opción estratégica: es una exigencia operativa.
