La Declaración de la Renta 2026 ya está activa, y miles de familias con hijos a cargo enfrentan decisiones críticas en las casillas B y D. Un error en estas secciones puede derivar en sanciones, devoluciones rechazadas o ajustes forzosos por la Agencia Tributaria. La complejidad no radica en la cantidad de ingresos, sino en la correcta atribución de la responsabilidad parental fiscal.
¿Qué significa la casilla B en la Declaración de la Renta?
La casilla B corresponde a la opción de tributar en declaración individual cuando se tiene la custodia exclusiva de los hijos. No basta con tener la guarda física: se requiere que el 100 % de la responsabilidad parental esté legalmente atribuida a un solo progenitor. Esto se acredita con resolución judicial, convenio regulador homologado o sentencia firme.
¿Cuándo NO se puede marcar la casilla B?
- Si hay custodia compartida, aunque uno de los progenitores tenga más días de convivencia.
- Si no existe resolución judicial o acuerdo formal registrado.
- Si el otro progenitor también incluye a los menores en su declaración.
¿Qué implica la casilla D y por qué genera tantos errores?
La casilla D se refiere a la atribución de la deducción por descendientes en declaraciones individuales con custodia compartida. Aquí reside el mayor riesgo: muchos contribuyentes marcan esta casilla sin cumplir los requisitos legales. La ley exige que ambos progenitores acuerden por escrito quién aplica la deducción —y ese acuerdo debe ser presentado ante Hacienda si se solicita.
¿Qué dice la normativa actual?
El Real Decreto 1065/2007, modificado por la Ley 11/2021, establece que la deducción por descendientes solo puede aplicarse íntegramente por un progenitor, salvo que se acuerde su reparto. Sin ese acuerdo formal, Hacienda asume que el menor está atribuido al progenitor con quien reside más tiempo —pero solo si hay constancia fehaciente.
¿Qué pasa si los progenitores marcan casillas distintas sin coordinación?
La Agencia Tributaria cruza automáticamente las declaraciones de ambos progenitores. Si uno marca la casilla B y el otro la casilla D, o si ambos incluyen al mismo menor en sus deducciones, se activa un procedimiento de comprobación. Esto puede derivar en:
- Notificación de discrepancia.
- Devolución parcial o anulada.
- Recargo del 10 % si se detecta falta de colaboración.
- Sanción por infracción grave si se acredita mala fe.
¿Cómo evitar sanciones en 2026?
- Firmar un acuerdo de atribución de deducciones antes del 30 de junio.
- Conservar copia notarial o registro en el Registro Civil.
- Usar el servicio «Mis hijos a cargo» en la app Renta Web para validar la atribución.
- Consultar el certificado de custodia emitido por el juzgado o el convenio regulador.
¿Qué impacto económico tiene un error en estas casillas?
Una deducción incorrecta puede suponer una pérdida de hasta 1.200 euros anuales por menor, según la Comunidad Autónoma y la situación familiar. En parejas con dos hijos y rentas medias, el error acumulado supera los 2.400 euros en deducciones perdidas —sin contar intereses de demora o recargos. Además, el coste de regularización posterior incluye honorarios legales y asesoramiento fiscal especializado.
Datos Clave
- La casilla B exige custodia exclusiva legalmente acreditada, no solo de hecho.
- La casilla D requiere acuerdo escrito entre progenitores, no verbal ni implícito.
- Hacienda detecta inconsistencias en menos de 72 horas tras la presentación.
- El 68 % de las reclamaciones por deducción por descendientes en 2025 derivaron de errores en B o D (Informe AEAT 2025).
- El plazo para subsanar errores sin sanción termina el 30 de junio de 2026.
El marco legal actual refuerza la transparencia fiscal entre progenitores. La Ley de Reforma del IRPF 2024 introdujo obligaciones de comunicación cruzada entre declarantes, y la nueva versión de Renta Web incluye alertas automáticas ante posibles duplicidades. Esto no simplifica el proceso, pero sí exige mayor rigor previo. La coordinación entre progenitores ya no es una opción: es un requisito legal con consecuencias económicas directas.
