La ciudad de Energodar, sede de la central nuclear de Zaporiyia, quedó sin electricidad tras un ataque con drones ucranianos, según confirmó el gobernador ruso Yevgueni Balitski. La planta —la mayor de Europa y bajo control militar ruso desde 2022— depende de generación externa y fuentes de energía de reserva ante fallos críticos. La interrupción afecta no solo a la población civil, sino también a la estabilidad operativa del complejo nuclear.
¿Qué implica la pérdida de energía en la central de Zaporiyia?
La planta no genera su propia electricidad para sistemas de seguridad. Depende de la red externa o de generadores diésel de respaldo. Cada interrupción prolongada agota las reservas de gasóleo, ya escasas según Rosatom. Sin energía, fallan los sistemas de refrigeración, monitoreo y contención —elementos clave para evitar una situación de emergencia nuclear.
El deterioro acumulado es crítico
Según Alexéi Lijachov, director de Rosatom, la planta ha sufrido más de 460 ataques con drones y 16 con artillería desde marzo. Cada impacto daña infraestructura periférica: líneas de transmisión, subestaciones y edificios de apoyo. No se han reportado fugas radiológicas, pero el desgaste constante reduce los márgenes de seguridad.
¿Cuál es el marco legal que regula la protección de instalaciones nucleares en zonas de conflicto?
El Derecho Internacional Humanitario prohíbe ataques deliberados contra instalaciones nucleares bajo el Protocolo Adicional I de Ginebra. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) exige que las partes garanticen el principio de seguridad nuclear —independientemente de la soberanía o control militar. Sin embargo, no existe un mecanismo de sanción vinculante. El informe más reciente de Rafael Grossi advierte que la planta opera en condiciones que no cumplen los estándares mínimos de la OIEA.
La ocupación rusa complica la supervisión
Desde 2022, los inspectores de la OIEA acceden bajo permiso ruso y con limitaciones geográficas. No tienen acceso a salas de control ni a registros operativos completos. Esto impide una evaluación independiente de la integridad de los sistemas de seguridad pasiva, como los tanques de agua de emergencia o los sistemas de ventilación de contención.
¿Qué impacto económico tiene la inestabilidad en Zaporiyia?
La central aportaba el 20 % de la electricidad ucraniana antes de la ocupación. Su paralización forzada ha elevado los costos de generación térmica y de importación. Ucrania ahora paga hasta un 40 % más por energía en los mercados europeos. Además, la interrupción recurrente en Energodar afecta la cadena logística regional: plantas de procesamiento de alimentos, hospitales y estaciones de bombeo dependen de la red local.
El colapso del abastecimiento afecta a 60.000 habitantes
Las autoridades locales reportan escasez de medicinas, combustible y alimentos. El bloqueo de carreteras y la inseguridad en las líneas de suministro han reducido las entregas en un 65 %, según datos de la ONU. Esto agrava la vulnerabilidad de una población ya expuesta a riesgos radiológicos potenciales.
¿Qué dice la comunidad internacional sobre los ataques con drones?
La Unión Europea y la ONU han emitido declaraciones de preocupación, pero sin sanciones concretas. Estados Unidos y Reino Unido respaldan el uso de drones defensivos por parte de Ucrania, pero rechazan ataques que pongan en riesgo instalaciones nucleares. La Resolución 2694 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en junio de 2024, insta a todas las partes a abstenerse de acciones que amenacen la seguridad nuclear —aunque carece de fuerza vinculante.
Datos Clave
- La planta de Zaporiyia ha sufrido más de 460 ataques con drones desde marzo de 2024.
- Las reservas de gasóleo de respaldo están por debajo del 30 % de lo recomendado por la OIEA.
- Energodar tiene 60.000 habitantes y depende casi en su totalidad de la planta para servicios básicos.
- Cuatro civiles murieron en la ciudad en los últimos 72 horas, según Rosatom.
- La OIEA no tiene acceso pleno a los sistemas de control de seguridad desde 2022.
El escenario actual no es solo militar: es técnico, legal y humanitario. Cada ataque erosiona capas de protección diseñadas para evitar una catástrofe nuclear. La falta de mecanismos de rendición de cuentas y la erosión de los estándares operativos convierten a Zaporiyia en un punto crítico de inestabilidad energética y geopolítica.
