La serie biográfica La más grande, producida por Boomerang para TVE y centrada en la vida de Rocío Jurado, ha generado tensión legal antes de su estreno. La figura de Antonio David Flores, exesposo de Rocío Carrasco y suegro de la artista, será retratada por Pol Hermoso, lo que activa alertas sobre veracidad, derecho a la intimidad y responsabilidad editorial.
La producción, impulsada por Rocío Carrasco, abre una puerta a episodios de alta conflictividad: ruptura mediática, litigios judiciales y acusaciones cruzadas. Antonio David ya ha advertido que emprenderá acciones legales si su imagen se distorsiona o se difunden hechos falsos. Este escenario no es aislado: en España, la Ley Orgánica 1/1982 y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional exigen veracidad razonable y proporcionalidad al retratar personas reales en ficción.
¿Puede una serie biográfica dañar la reputación de una persona real?
Sí, si incumple el deber de verificación. La doctrina del Tribunal Supremo establece que la libertad de expresión no ampara la difusión de afirmaciones gravemente inexactas o maliciosamente sesgadas. En el caso de Antonio David Flores, su condición de figura pública no elimina su derecho a la honorabilidad ni a la protección frente a la injuria.
El límite entre ficción y responsabilidad
La ficción no es inmunidad legal. Los tribunales españoles han condenado producciones que, bajo el amparo de la creatividad, han reproducido hechos no probados o han omitido contextos esenciales. La serie debe equilibrar narrativa con rigor documental, especialmente al abordar temas como la custodia de menores o procesos penales previos.
¿Qué acciones legales puede tomar Antonio David Flores?
La vía más inmediata es la demanda por vulneración del derecho al honor, regulada en el artículo 7.1 de la Constitución y en el artículo 20.4 del Código Civil. También puede interponer una querella por calumnias o injurias, si se atribuyen hechos delictivos sin fundamento.
El papel de los productores y guionistas
Boomerang y TVE asumen responsabilidad solidaria. Según la Sentencia del TS 1227/2021, los productores deben garantizar que los guiones pasen por un control de legalidad previo, especialmente cuando se retratan hechos controvertidos. La ausencia de este filtro incrementa el riesgo de condena.
¿Cómo afecta esto al mercado audiovisual español?
El caso tiene impacto económico directo. Series con alto perfil mediático como La más grande movilizan inversiones superiores a los 8 millones de euros. Sin embargo, una demanda exitosa puede derivar en retirada de episodios, multas millonarias y pérdida de derechos de emisión internacional. Además, plataformas como RTVE enfrentan riesgos reputacionales que afectan su financiación pública.
El precedente de Isabel y Carlos, rey emperador
Ambas series generaron reclamaciones similares. En 2015, la Audiencia Provincial de Madrid desestimó una demanda contra Isabel, al considerar que la dramatización respetaba los hechos esenciales. Pero en 2022, un juez de Barcelona ordenó modificar escenas de Carlos, rey emperador tras probarse la falsedad de una secuencia sobre un personaje histórico. El estándar actual exige prueba documental fehaciente, no solo testimonios mediáticos.
¿Qué dice la ley sobre la representación de personas vivas en ficción?
La normativa española no prohíbe retratar a personas reales, pero sí exige tres condiciones: veracidad sustancial, interés público legítimo y ausencia de intención vejatoria. La mera popularidad no justifica la exposición de intimidades o la recreación de hechos no contrastados.
Datos Clave
- Antonio David Flores ha advertido públicamente que demandará si su imagen se tergiversa.
- El actor Pol Hermoso interpretará a Antonio David en la serie.
- La producción está sujeta al control de legalidad previo exigido por la jurisprudencia del TS.
- El derecho al honor prevalece sobre la libertad creativa cuando hay falsedad grave o mala fe.
- Casos anteriores como Isabel y Carlos, rey emperador sentaron precedentes vinculantes para ficción biográfica.
El marco legal actual no castiga la crítica, pero sí sanciona la desinformación intencionada. En un entorno donde las redes sociales amplifican cada escena, la responsabilidad de los creadores va más allá del guion: llega al juicio. Y en ese juicio, no basta con decir que “así se contó”. Hay que probar que “así sucedió”.
