Irán y Estados Unidos están en una escalada militar sin precedentes en el Golfo Pérsico. La Guardia Revolucionaria lanzó misiles y drones contra la Quinta Flota de la Armada de EE UU en Bahréin y objetivos en el estrecho de Ormuz. Washington niega que los ataques hayan tenido éxito. La tensión amenaza con desestabilizar el suministro energético global y acelerar la inflación.
¿Qué pasó realmente en Bahréin y el estrecho de Ormuz?
La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber atacado la sede de la Quinta Flota en Bahréin. También reportó impactos en bases aéreas de Oriente Próximo. El objetivo declarado fue responder a operaciones estadounidenses en la isla iraní de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz.
El CENTCOM estadounidense desmintió rotundamente los resultados. Publicó en redes que «todos los ataques iraníes han fracasado». Añadió que «ningún proyectil alcanzó sus objetivos». No obstante, imágenes satelitales y fuentes regionales sugieren daños menores en infraestructura periférica.
El ataque al petrolero ‘El Panaya’ y su impacto legal
Irán también reportó un ataque contra el buque comercial ‘El Panaya’, en represalia por el daño a un petrolero iraní. Este hecho activa cláusulas del Derecho Internacional Marítimo. El uso de armas contra embarcaciones civiles en aguas internacionales puede constituir violación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).
¿Qué dice la OCDE sobre el impacto económico?
La OCDE advirtió que, si la escalada continúa, la economía global sufrirá una «fuerte ralentización», especialmente en 2027. El estrecho de Ormuz transporta el 20 % del petróleo mundial. Cualquier interrupción prolongada elevaría los precios del crudo más de un 30 %.
El Banco Central Europeo ya ajustó sus previsiones de inflación al alza. Los mercados de futuros de petróleo registraron volatilidad récord. Las aseguradoras marítimas incrementaron las primas en rutas del Golfo un 180 % en 72 horas.
El rol de Bahréin como base estratégica
Bahréin alberga la Quinta Flota, el principal nodo de proyección naval estadounidense en el Golfo. Su ubicación permite controlar el acceso al estrecho de Ormuz, el golfo de Omán y el mar Arábigo. Un ataque exitoso allí no solo tendría consecuencias militares, sino también geopolíticas duraderas.
¿Qué marco legal regula estos ataques cruzados?
Ninguna de las partes ha declarado formalmente la guerra. Por tanto, los actos se enmarcan en el Derecho Internacional Humanitario aplicable a conflictos armados no internacionales. Sin embargo, el ataque a una base militar extranjera en suelo soberano —como el de Bahréin— podría calificarse como agresión armada, según la Resolución 3314 de la Asamblea General de la ONU.
La Corte Penal Internacional (CPI) no tiene jurisdicción sobre Irán ni EE UU, pero organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI) ya emitieron alertas sobre la seguridad de la navegación.
Datos Clave
- La Quinta Flota opera desde Manama (Bahréin) desde 1995.
- El estrecho de Ormuz mide solo 34 km de ancho en su punto más estrecho.
- Irán ha realizado al menos 12 lanzamientos de misiles balísticos en 2026, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI).
- El CENTCOM ha activado el Protocolo de Defensa Aérea Integrada del Golfo (IADP).
- La OCDE redujo su previsión de crecimiento global para 2027 en 0,8 puntos porcentuales.
¿Cómo afecta esto a España y la UE?
España importa el 35 % de su petróleo crudo desde el Golfo Pérsico. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) activó su mecanismo de respuesta de emergencia. La UE prepara un paquete de medidas para mitigar el impacto en el transporte y la industria.
El Reglamento (UE) 2021/821 sobre control de exportaciones de tecnología dual permite sancionar a empresas que faciliten componentes para drones militares iraníes. Ya se investigan tres proveedores españoles por presuntas exportaciones no autorizadas.
El riesgo de escalada regional
Los ataques no están aislados. Coinciden con el ataque ucraniano al puerto de San Petersburgo y con la ofensiva rusa en Donetsk. Esto evidencia una fragmentación del orden de seguridad global, donde conflictos locales se retroalimentan. El escenario actual exige una reevaluación urgente de los planes de contingencia energética y de las alianzas de defensa marítima en el sur de Europa.
