En el corazón de Extremadura, un fenómeno inquietante se ha apoderado de los micropueblos: la despoblación. Con un censo que apenas supera los 100 habitantes, localidades como Benquerencia y Ruanes se enfrentan a un futuro incierto. Sus alcaldes, Alberto Buj y José Rodríguez, respectivamente, han alzado la voz para exigir atención y recursos del próximo Gobierno de la Junta de Extremadura, que se elegirá el 21 de diciembre. La situación es crítica y las soluciones, urgentes.
La realidad de estos micropueblos es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas áreas rurales en España. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Extremadura cuenta con 388 municipios, de los cuales 217 tienen menos de mil habitantes. De estos, 119 tienen menos de 500, y nueve no alcanzan los 100. Esta tendencia ha llevado a los alcaldes a pedir un cambio en la forma en que se gestionan y apoyan estas pequeñas comunidades.
**Desafíos de la Despoblación**
La despoblación en Extremadura no es un fenómeno nuevo, pero ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años. Los alcaldes de Benquerencia y Ruanes han expresado su frustración por la falta de atención que reciben de las autoridades regionales. Alberto Buj, alcalde de Benquerencia, ha declarado que «cuesta mucho tirar hacia adelante en estas condiciones». La falta de recursos y la escasa inversión en infraestructuras son problemas que se repiten en ambos municipios.
El alcalde de Benquerencia ha señalado que su presupuesto para 2026 es de solo 90,000 euros, lo que limita enormemente su capacidad para implementar proyectos que podrían revitalizar la localidad. Su principal propuesta es la creación de un comité de crisis que no esté formado por políticos, sino por profesionales que puedan aportar soluciones viables a medio plazo. Buj ha enfatizado la necesidad de un proyecto estratégico que contemple el turismo como una vía para atraer visitantes y recursos.
Por su parte, José Rodríguez, alcalde de Ruanes, ha compartido preocupaciones similares. Con un censo de 92 habitantes y un presupuesto de 202,000 euros, Rodríguez ha subrayado la importancia de recibir una mayor dotación económica para poder subsistir. «Si no fuera por la Diputación, no podríamos subsistir», ha afirmado, dejando claro que la dependencia de las ayudas externas es un factor crítico para la supervivencia de su pueblo.
**Propuestas para la Revitalización**
Ambos alcaldes han presentado propuestas concretas para mejorar la situación de sus municipios. En Benquerencia, Buj ha ofrecido un local que podría ser utilizado como bar, con un alquiler simbólico de 25 euros al año. Este establecimiento ha estado cerrado durante cuatro años, y su apertura podría ser un primer paso para revitalizar la economía local. Además, el alcalde ha destacado la importancia de las fiestas patronales de San Blas, que se celebran en febrero, como una oportunidad para atraer visitantes.
En Ruanes, la situación es igualmente preocupante. Rodríguez ha mencionado la necesidad urgente de renovar las instalaciones de aguas residuales, un proyecto que lleva parado tres o cuatro años. La falta de servicios básicos es un obstáculo significativo para el desarrollo del pueblo. Además, ha propuesto la construcción de un cajero automático, ya que el más cercano se encuentra a nueve kilómetros, lo que dificulta el acceso a dinero en efectivo para los residentes, muchos de los cuales son de edad avanzada y no pueden desplazarse fácilmente.
Otra de las propuestas de Rodríguez es la construcción de un helipuerto en las afueras del municipio, que podría ser crucial en casos de emergencia, como incendios, dado que Ruanes está rodeado de vegetación. Esta infraestructura no solo beneficiaría a los residentes, sino que también podría ser un recurso valioso para la comarca en general.
**La Visibilidad de los Micropueblos**
La falta de atención a los micropueblos es un tema recurrente en las conversaciones con sus alcaldes. Ambos han coincidido en que la administración regional ha ignorado sus necesidades y que es fundamental que el próximo Gobierno se comprometa a atender a estas pequeñas comunidades. Buj ha expresado su indignación al afirmar que «aquí nunca ha estado ningún presidente de la Junta de Extremadura», lo que refleja un sentimiento de abandono y desilusión.
La situación de los micropueblos de Extremadura es un microcosmos de un problema más amplio que enfrenta el mundo rural en España. La despoblación, la falta de recursos y la escasa atención de las autoridades son desafíos que requieren soluciones innovadoras y un compromiso real por parte de los gobiernos. La voz de los alcaldes de Benquerencia y Ruanes es un llamado a la acción, no solo para su comunidad, sino para todas las áreas rurales que luchan por sobrevivir en un mundo cada vez más urbanizado.
La historia de estos micropueblos es un recordatorio de que la diversidad y la riqueza cultural de España se encuentran también en sus rincones más pequeños. La supervivencia de Benquerencia y Ruanes depende de la atención que reciban y de las decisiones que tomen los futuros líderes de la Junta de Extremadura. La esperanza de estos alcaldes es que, con el apoyo adecuado, sus pueblos puedan seguir vivos y prosperar en el futuro.
