La escasez de agua potable es un desafío crítico en muchas partes del mundo, y Angola no es la excepción. En un esfuerzo por abordar esta problemática, Cox, una empresa líder en el sector de agua y energía, ha unido fuerzas con AMEA Power, una destacada compañía de energías renovables de los Emiratos Árabes Unidos, para desarrollar una planta desaladora en la península de Mussulo, Angola. Este proyecto no solo promete mejorar el acceso al agua potable para cientos de miles de personas, sino que también representa un avance significativo en la colaboración internacional para el desarrollo sostenible.
### Un Proyecto de Gran Escala
La nueva planta desaladora tendrá una capacidad de 100.000 metros cúbicos de agua por día, lo que permitirá abastecer a aproximadamente 800.000 personas. Este ambicioso proyecto se ha gestado desde 2022, cuando Cox y AMEA Power firmaron un acuerdo con el Ministerio de Energía y Agua de Angola (Minea) para llevar a cabo esta iniciativa. Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, destacó que este proyecto es un paso fundamental en su estrategia de crecimiento internacional en el sector del agua, subrayando la importancia de ofrecer soluciones sostenibles que garanticen el acceso al agua potable a los ciudadanos angoleños.
La planta se construirá en dos fases, cada una con una capacidad de 50.000 metros cúbicos por día. Se estima que la construcción de cada fase generará entre 200 y 300 empleos temporales, además de crear alrededor de 25 puestos de trabajo estables una vez que la planta esté en funcionamiento. Este enfoque no solo aborda la necesidad urgente de agua potable, sino que también contribuye al desarrollo económico local mediante la creación de empleo.
### Alianza Estratégica para el Desarrollo Sostenible
El proyecto se ejecutará a través de ‘Water Alliance Ventures’, una empresa conjunta que combina la experiencia y tecnología de Cox con el respaldo institucional y la experiencia local de AMEA Power. Esta colaboración es un ejemplo de cómo las alianzas público-privadas pueden ser efectivas para cerrar brechas críticas en infraestructura y mejorar la calidad de vida de las comunidades. La planta desaladora no solo complementará iniciativas públicas existentes, como los proyectos Bita y Quilonga, sino que también se alinea con los esfuerzos del gobierno angoleño para mejorar la infraestructura hídrica en la capital, Luanda.
El desarrollo de la planta desaladora ha sido respaldado por el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, lo que refleja un compromiso histórico con el fortalecimiento de los lazos bilaterales entre ambos países. Este apoyo es crucial, ya que permite a las empresas involucradas contar con los recursos y la infraestructura necesarios para llevar a cabo un proyecto de esta magnitud. La construcción de la primera fase de la planta está programada para comenzar tras la finalización de los estudios técnicos y medioambientales, con una puesta en marcha prevista para el segundo trimestre de 2028.
La importancia de este proyecto va más allá de la simple provisión de agua potable. La planta desaladora se presenta como una solución resiliente al clima, capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes y a los desafíos que enfrenta Angola en términos de acceso al agua. Hussain Al Nowais, presidente de AMEA Power, enfatizó que esta asociación representa un paso transformador hacia la seguridad de un suministro de agua sostenible, destacando el poder de la colaboración entre el sector público y privado para mejorar la vida de las comunidades durante generaciones.
La planta desaladora de Mussulo es un ejemplo claro de cómo la innovación y la cooperación internacional pueden abordar problemas complejos como la escasez de agua. A medida que el mundo enfrenta desafíos ambientales cada vez mayores, iniciativas como esta son fundamentales para garantizar que las comunidades tengan acceso a recursos esenciales. La combinación de tecnología avanzada, experiencia local y apoyo gubernamental crea un modelo que podría ser replicado en otras regiones que enfrentan problemas similares.
En resumen, el proyecto de desalación en Angola no solo es una respuesta a la crisis del agua en la región, sino también un testimonio del potencial de las alianzas estratégicas para impulsar el desarrollo sostenible. A medida que se avanza en la construcción de esta planta, se espera que sirva como un faro de esperanza y un ejemplo de cómo la colaboración puede transformar vidas y comunidades enteras.