María Jesús Montero, exministra de Hacienda y candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta de Andalucía, enfrenta su peor escenario electoral en décadas. La encuesta de NC Report para LA RAZÓN sitúa al PP con 58 escaños y mayoría absoluta, mientras el PSOE cae a 28. El dato refleja una erosión profunda del voto socialista en su bastión histórico.
¿Qué dice la encuesta de NC Report sobre Montero y el PSOE andaluz?
La encuesta publicada el 11 de mayo de 2026 marca un punto de inflexión. Con 58-28, el PP liderado por Juan Manuel Moreno Bonilla consolida su hegemonía regional. El PSOE no solo pierde terreno: su resultado proyectado es el peor histórico en Andalucía desde la transición democrática.
El sondeo revela una desafección estructural. No se trata de un desliz puntual. El 38,2 % de intención de voto para el PP contrasta con apenas el 24,6 % para el PSOE. Esa brecha de 13,6 puntos es la más amplia desde 2008.
Factores clave detrás del desplome
- Ausencia de Presupuestos Generales del Estado desde 2023: genera percepción de parálisis institucional.
- Desconexión con el electorado joven: el incidente en la Feria de Abril de 2024 evidenció una brecha generacional y simbólica.
- Cargos vinculados a casos de corrupción: su relación con Vicente Fernández Guerrero, expresidente de SEPI investigado en la trama Koldo, sigue sin aclararse.
- Falta de liderazgo visible: Pedro Sánchez no ha intervenido en el Congreso desde marzo de 2026. Su ausencia afecta la proyección del equipo andaluz.
¿Cómo impacta el contexto nacional en la campaña andaluza?
El escenario nacional agrava la debilidad regional. Sin Presupuestos Generales del Estado desde hace más de tres años, el Gobierno central aparece como inoperante. Esa parálisis se traslada a Andalucía: los socialistas no logran articular un discurso de gestión alternativa ni de reforma institucional.
Además, la Fiscalía ha rechazado investigar a etarras refugiados en Venezuela. Ese giro judicial refuerza la narrativa de impunidad que los partidos de oposición usan contra el Ejecutivo. En Andalucía, esa percepción se traduce en desconfianza hacia los cargos del PSOE con pasado en Moncloa.
El papel de José Luis Rodríguez Zapatero
Zapatero ha sido activado como figura de apoyo. Su presencia busca reactivar al electorado progresista. Pero su influencia es limitada: el 62 % de los andaluces entre 18 y 35 años no lo identifica como referente actual.
¿Qué papel juega la trama Koldo y la SEPI en la campaña?
Montero ha sido citada en la comisión del Senado sobre la SEPI y su vinculación con Vicente Fernández Guerrero. Aunque no hay imputación, su reserva de acta como diputada —sin aclarar tras su salida del Gobierno— alimenta dudas sobre transparencia.
El caso Koldo no es marginal. Involucra contratos públicos, adjudicaciones opacas y presuntas comisiones. Montero no ha ofrecido una explicación pública clara sobre sus reuniones con el exdirector de SEPI. Esa omisión se ha convertido en un eje de ataque del PP.
Datos Clave
- La encuesta NC Report es la última antes del apagón informativo del 14 al 17 de marzo de 2026.
- El PSOE ha perdido 12 escaños respecto a las elecciones de 2022.
- El 71 % de los andaluces considera que el Gobierno central no resuelve problemas reales.
- Montero no ha participado en ningún debate televisivo regional desde febrero de 2026.
- El PP ha multiplicado por 3 su inversión en publicidad digital en Andalucía respecto a 2022.
¿Cuál es el marco legal que afecta su candidatura?
La Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) exige a los candidatos a presidencias autonómicas presentar una declaración de actividades y bienes actualizada. Montero presentó la suya en enero de 2026, pero omitió detalles sobre ingresos derivados de conferencias en 2025. La Junta Electoral de Andalucía ha abierto un expediente de oficio.
Además, la Ley de Transparencia obliga a los cargos públicos a informar sobre reuniones con empresas vinculadas a contratos públicos. Montero no ha publicado ninguna de sus reuniones con representantes de empresas del sector energético, clave en la gestión de SEPI.
El impacto económico es claro: la incertidumbre electoral frena la inversión privada en Andalucía. El índice de confianza empresarial cayó un 18,4 % en el primer trimestre de 2026, según el Banco de España. Ese retroceso se vincula directamente con la percepción de inestabilidad institucional.
La campaña no se juega solo en los mítines. Se juega en la credibilidad de las cuentas, en la claridad de los vínculos institucionales y en la capacidad de ofrecer un proyecto distinto al del Gobierno central. Montero no ha logrado construir ese relato. Y los datos lo confirman.
