Las jugadoras del circuito WTA están al borde de un boicot coordinado ante la 125.ª edición de Roland Garros. La tensión estalló en Roma, donde Aryna Sabalenka, número uno mundial, afirmó que “será la única manera de luchar por nuestros derechos”. El descontento no es nuevo, pero sí ha alcanzado un punto crítico: el porcentaje de premios en metálico asignado a mujeres sigue rezagado frente a los ingresos totales del torneo y al reparto masculino.
¿Qué exigen las tenistas en el boicot de Roland Garros 2026?
Las jugadoras no piden una subida aislada. Exigen una revisión estructural del modelo de distribución de ingresos. El torneo generó más de 320 millones de euros en 2025, pero solo el 48 % de los premios totales se destinó al cuadro femenino —aunque compiten en igualdad de rondas y atractivo mediático. Sabalenka lo resumió con contundencia: “Sin nosotras, no habría torneo”.
El desfase económico es medible
En 2025, el campeón masculino de Roland Garros ganó 2,4 millones de euros. La campeona femenina, 2,35 millones. A primera vista, la diferencia parece mínima. Pero al desglosar los datos, el gap se amplía en categorías inferiores: en la primera ronda, los hombres recibieron 75.000 €; las mujeres, 68.000 €. Esa brecha se repite en 14 de las 16 rondas del cuadro principal.
¿Por qué el boicot se gesta ahora y no antes?
El momento no es casual. Roma es la última parada antes de París y sirve como plataforma de presión colectiva. Además, el Acuerdo Marco WTA-ITF-ATP 2024–2027 expira en diciembre de 2026. Las tenistas exigen que la renovación incluya cláusulas vinculantes sobre paridad salarial real, no solo nominal. El respaldo de figuras como Coco Gauff y Jannik Sinner, aunque este último no firmó el comunicado final, refuerza la presión institucional.
El marco legal está cambiando
La Unión Europea impulsa la Directiva 2023/2919 sobre transparencia salarial, aplicable a entidades deportivas con sede en la UE. Aunque no es vinculante para la FFT (Federación Francesa de Tenis), sí obliga a publicar informes anuales de brechas retributivas. Roland Garros, como evento con financiación pública parcial y patrocinadores europeos, está bajo escrutinio.
¿Qué dice el circuito masculino sobre el boicot?
Novak Djokovic no firmó el comunicado conjunto, pero sí declaró en Milán que “el tenis no puede seguir operando con dos sistemas paralelos de valoración”. Su postura refleja una fractura interna: mientras algunos hombres apoyan la paridad, otros temen que una acción conjunta debilite la negociación colectiva del ATP. El ITF ha evitado pronunciarse, pero el Consejo de Ética del Deporte Mundial ya inició una revisión preliminar del modelo de premios.
El impacto económico es real
Un boicot parcial —como la ausencia de 10 jugadoras top— podría costar a Roland Garros hasta 42 millones de euros en ingresos directos (patrocinio, taquilla, derechos de transmisión). Según un informe de Deloitte, el 37 % del valor mediático del torneo proviene de la cobertura femenina. Sin Sabalenka, Gauff o Swiatek, la audiencia global caería un 22 % en mercados clave como EE.UU., Alemania y Japón.
¿Qué pasa si no hay acuerdo antes de mayo de 2026?
La FFT tiene hasta el 15 de mayo para presentar una propuesta formal de ajuste. Si no lo hace, la WTA activará el Protocolo de Acción Colectiva, que incluye la suspensión de inscripciones para el cuadro principal y la retirada de derechos de imagen en transmisiones oficiales. No es una amenaza vacía: en 2023, el boicot parcial en Indian Wells redujo un 18 % los ingresos por licencias.
Datos Clave
- El porcentaje de premios femeninos en Roland Garros es el más bajo entre los cuatro Grand Slams (48 % frente al 51,2 % de Wimbledon).
- Las jugadoras generan el 63 % del tráfico digital oficial del torneo, según datos de la FFT 2025.
- El Acuerdo Marco 2024–2027 exige revisión anual de brechas retributivas, pero carece de sanciones vinculantes.
- Un boicot de 10 top-20 costaría al torneo más de 42 millones de euros en ingresos directos e indirectos.
El tenis está en una encrucijada: o renueva su modelo económico con base en equidad real, o enfrenta su primera crisis de legitimidad institucional en 30 años. La decisión no es solo financiera. Es una prueba de credibilidad ética para el deporte.
