La selección española femenina de waterpolo, bajo la dirección de Jordi Valls, se prepara para su debut en el Campeonato Europeo 2026 que se celebra en Funchal, Portugal. Este torneo es de vital importancia para el equipo, que llega como vigente campeona olímpica y con la ambición de demostrar su valía en un formato de competición que promete ser desafiante. El primer encuentro será contra Hungría, un rival que ya ha demostrado ser un obstáculo complicado en el pasado, especialmente tras haber eliminado a España en las semifinales del Mundial de Singapur.
### Un Equipo Renovado y Ambicioso
El equipo español llega a este Europeo con una mezcla de juventud y experiencia. Con 12 de las 15 jugadoras nacidas después del año 2000, la selección presenta un grupo renovado que busca dejar su huella en el torneo. La ausencia de la capitana Anni Espar, quien se encuentra jugando en Australia, ha llevado a que Bea Ortiz asuma el liderazgo del equipo. Ortiz, reconocida como la mejor jugadora del mundo en 2024, se muestra optimista y preparada para guiar a sus compañeras en este nuevo desafío.
«Empezamos con un rival muy complicado como es Hungría, pero estamos muy concienciadas, hemos hecho muy buen trabajo preparatorio», afirma Bea Ortiz. Su experiencia y determinación serán cruciales para el desempeño del equipo, especialmente en un torneo donde cada partido cuenta. La joven defensora de boya Queralt Anton, de solo 18 años, se une a las filas del equipo, junto a Queralt Bertran y Mireia Guiral, quienes aportan frescura y energía al grupo.
La selección ha trabajado arduamente en su preparación, y aunque el oro europeo se les escapó en Eindhoven en 2024, el equipo mantiene la ambición de conseguir su primer título bajo la dirección de Valls. «El objetivo es ir partido a partido, ser competitivas y dar nuestra mejor versión. Esto nos dará muchas alegrías», señala el técnico, quien tomó las riendas del equipo a finales de 2024.
### Un Formato de Competición Desafiante
El formato del Campeonato Europeo 2026 es uno de los aspectos que más preocupa al cuerpo técnico y a las jugadoras. A diferencia de ediciones anteriores, este torneo presenta un sistema que permite arrastrar los puntos ganados en la fase de grupos a la siguiente ronda. Esto significa que el partido contra Hungría no solo es crucial para comenzar con buen pie, sino que también puede definir el futuro del equipo en el torneo.
La experiencia del equipo en el Mundial de 2025, donde lograron una medalla de bronce, será un factor importante. Sin embargo, el nuevo formato implica que no hay margen de error. La selección se enfrentará a Países Bajos en la segunda fase, donde solo dos equipos de cuatro avanzarán a las semifinales. Esto añade una presión adicional, ya que cada partido se convierte en una batalla decisiva.
La preparación del equipo ha incluido no solo entrenamientos físicos, sino también tácticos, para adaptarse a este nuevo formato. La estrategia será clave para maximizar las oportunidades de avanzar en el torneo. Las jugadoras han estado trabajando en su cohesión y en la ejecución de jugadas que les permitan aprovechar al máximo cada encuentro.
La selección femenina de waterpolo ha demostrado ser un equipo resiliente y competitivo, y aunque el camino hacia el oro europeo es incierto, la determinación y el compromiso de las jugadoras son innegables. Con un grupo joven y talentoso, España busca no solo superar a Hungría, sino también dejar una marca en este Campeonato Europeo 2026 que será recordado por su intensidad y competitividad.
