Las elecciones en Chile han tomado un giro inesperado, especialmente con la participación activa de la Generación Z, un grupo demográfico que representa un tercio del electorado. Este fenómeno ha sido analizado en profundidad, revelando cómo las plataformas digitales, particularmente TikTok, han transformado la forma en que los jóvenes se informan y participan en el proceso electoral. La interacción entre la política y las redes sociales ha creado un nuevo escenario donde la comunicación informal y la viralidad juegan un papel crucial en la toma de decisiones de los votantes más jóvenes.
La Generación Z, compuesta por jóvenes nacidos entre mediados de la década de 1990 y principios de 2010, ha demostrado ser un grupo de votantes que se siente desconectado de las élites políticas tradicionales. Muchos de ellos, como Josefa, una estudiante de informática de 20 años, se sienten ajenos a los debates políticos que dominan los medios tradicionales. «No me interesa nada la política», afirma, y su decisión de votar se basa más en la obligación que en el interés genuino por los candidatos. Este desinterés se refleja en la media de edad de los candidatos, que ronda los sesenta años, lo que genera una brecha generacional significativa.
### La Tiktorización de la Política
La llegada de TikTok ha revolucionado la forma en que los candidatos se comunican con los votantes. En esta plataforma, los políticos han comenzado a adoptar un enfoque más informal y entretenido para captar la atención de los jóvenes. Por ejemplo, José Antonio Kast, un candidato de extrema derecha, ha utilizado la red para compartir videos cortos y dinámicos que han alcanzado millones de visualizaciones. En uno de sus videos, se le ve bailando mientras transmite un mensaje de optimismo, lo que contrasta con la seriedad que tradicionalmente se asocia con la política.
Por otro lado, Janette Jara, la candidata de izquierda, también ha incursionado en el mundo de TikTok, aunque su estrategia parece menos efectiva en comparación con la de Kast. La politóloga Claudia Heiss señala que muchos de estos videos, aunque entretenidos, a menudo carecen de contenido sustantivo y no reflejan las políticas que los candidatos realmente defienden. Sin embargo, la naturaleza informal de estos mensajes logra captar la atención de los jóvenes, generando emociones que pueden influir en su percepción de los candidatos.
La interactividad que ofrecen las redes sociales permite a los jóvenes participar en el debate político de una manera que antes no era posible. Sin embargo, esta dinámica también ha dado lugar a la polarización y al uso de campañas de odio. Las candidatas Jara y Matthei han denunciado ataques en línea orquestados por sus oponentes, lo que ha llevado a un deterioro en la calidad del debate público. La politóloga Heiss advierte que este tipo de campañas pueden tener un impacto negativo en la democracia, ya que crean cámaras de eco donde los usuarios no asumen la responsabilidad de sus palabras.
### La Estrategia de la Derecha en Redes Sociales
En la lucha por el voto joven, la derecha ha demostrado tener una ventaja significativa en las redes sociales. Según Marco Moreno, director del Centro Democracia y Opinión, las campañas de la derecha están mejor diseñadas y son más efectivas en la captación de la atención de los jóvenes. Esto se debe en parte a su comprensión del nuevo territorio digital donde se libra la política contemporánea. La izquierda, por su parte, enfrenta el desafío de adaptarse a este nuevo entorno y replantear su estrategia para conectar con los votantes más jóvenes.
La influencia de las redes sociales en la política no se limita a la creación de contenido atractivo; también se extiende a la forma en que los jóvenes se informan sobre los candidatos y sus propuestas. Cristian, un estudiante de 18 años, admite que su principal fuente de información es TikTok, aunque reconoce que no siempre puede verificar la veracidad de lo que consume. Esta falta de discernimiento puede ser preocupante, ya que la desinformación se propaga rápidamente en plataformas donde la inmediatez y la viralidad son la norma.
La interactividad de las redes sociales ha permitido que los jóvenes se sientan más involucrados en el proceso electoral, pero también ha creado un entorno donde la desinformación y la polarización pueden prosperar. La necesidad de una regulación adecuada se vuelve evidente, aunque los expertos advierten que cualquier intento de controlar el discurso en línea debe hacerse con cautela para no comprometer las libertades democráticas.
En este contexto, las elecciones chilenas se perfilan como un evento crucial que podría definir el futuro político del país. La participación activa de la Generación Z, junto con su inclinación hacia las plataformas digitales, está cambiando la forma en que se lleva a cabo la política en Chile. A medida que se acercan las elecciones, la incertidumbre sobre cómo se manifestará este nuevo electorado se convierte en un tema central de discusión entre analistas y políticos por igual. La capacidad de los candidatos para conectar con este grupo demográfico será determinante en el resultado de las elecciones, y aquellos que logren hacerlo de manera efectiva podrían tener una ventaja significativa en las urnas.
